“Esfuérzate para poder presentarte delante de Dios y recibir su aprobación. Sé un buen obrero, alguien que no tiene de qué avergonzarse y que explica correctamente la palabra de verdad.” 2 Timoteo 2:15 NTV.
Un joven de 26 años se había preparado durante mucho tiempo para presentar un gran concierto de ópera. El día de su presentación el teatro estaba repleto, y su maestro, quien le había instruido, estaba sentado justo delante de él.
El joven manteniendo la calma dio inicio al recital, los músicos empezaron a tocar, su voz fue quebrantando al público y cuando terminó hubo un segundo de silencio, seguido de aplausos, que puso a todos de píe ovacionando el espectáculo que había dado. Sin embargo, él bajó del escenario con los ojos llorosos y frustrado. Le preguntaron qué había pasado, ¿por qué no estaba contento por el impacto que había causado al público? El respondió: mi maestro no aplaudió, ni se paró, de qué sirve que todos aplaudan si él que en realidad sabe de opera no me aprobó.
